El sector forestal en el nuevo transitar hacia otra economía

Con motivo de la entrega de los Premios Innovadores 2020 por el periódico El Mundo de Castilla y León, el director de Cesefor, Pablo Sabín Galán, reflexiona para este diario sobre las crisis climática y de biodiversidad y sobre la bioeconomía como parte de la solución. 

La sociedad, además de la gran crisis derivada de la COVID-19, afronta otras dos grandes crisis que se vienen intensificando en las últimas décadas: la crisis climática y la crisis de biodiversidad. A día de hoy, y a pesar de la urgencia en la transición hacia otro modelo, mantenemos una economía basada en combustibles fósiles,  materias primas de origen fósil y no renovable y actividades con alto impacto en términos de carbono y biodiversidad que nos están conduciendo a una encrucijada global. Los compromisos decididos de transformación hacia otro modelo económico y productivo sólo pueden estar basados en el uso de materias primas renovables y empleadas bajo esquemas de bajo consumo en carbono. Ante este panorama, los recursos forestales -a través de su conservación y de su uso bajo el desarrollo de la bioeconomía circular- vienen a jugar un papel determinante en la solución, siempre enmarcados dentro de los umbrales del crecimiento biológico de los ecosistemas.

El desarrollo de un nuevo modelo pasa inexorablemente por tres elementos: garantizar la conservación de los recursos a través de la adaptación a las nuevas condiciones climáticas, desarrollar soluciones y productos que contribuyan a la mitigación del cambio climático en forma de reservas de carbono, y sustitución de forma rápida y efectiva a los productos basados en la economía del petróleo. Y todo ello, bajo el paraguas de la conservación y mejora de la biodiversidad.

El equilibro entre los tres elementos es determinante para que la sociedad acepte y apoye la transformación, que por otro lado ayudará también a afrontar otros retos, en especial el reto demográfico de amplias zonas con problemas de pérdida de población que están llamadas a ser los centros neurálgicos de la transformación de las materias primas.

En este nuevo transitar hacia una nueva economía, en la que al uso de los recursos forestales acompañará el desarrollo tecnológico en forma de digitalización e industria 4.0, será necesario que cada territorio encuentre su camino. A falta de condiciones para modelos basados en grandes industrias asociadas a elevadísimas inversiones con objeto la distribución de productos a escala global, Castilla y León debe elegir el camino de la apuesta por el desarrollo de la pyme, el uso de materia prima local, la venta de proximidad y la apuesta productos de innovadores y de alto valor añadido.

Esta revolución verde requiere una importante dosis de inversión en I+D+i de forma equilibrada entre el tejido empresarial y los centros de investigación de la región (Universidades y Centros Tecnológicos). Castilla y León es una potencia en materia de recursos forestales y requiere dotarse de un potente tejido innovador para poder hacer frente a la enorme oportunidad que se abre. Desde Cesefor, como centro de I+D+i regional, hemos tomado el compromiso firme estar a la altura ante este desafío.

Los principales ejes en los que estamos trabajando junto con otras Universidades, agentes de la Comunidad y empresas abarcan los tres pilares mencionados: adaptación, mitigación y biodiversidad.

En materia de adaptación al cambio climático Cesefor trabaja en nuevos modelos de gestión que permitan conseguir masas forestales más resistentes y resilientes frente a los impactos directos (subidas de temperaturas, reducción de precipitaciones y episodios climáticos extremos) e inducidos (incendios forestales, plagas y enfermedades entre otros). En todos estos ámbitos es necesario de adquirir nuevos conocimientos, con los importantes hándicaps de la enorme variabilidad de ecosistemas que tenemos (único a escala Europea) y los plazos largos de investigación necesarios. Estos hechos, a los que se suma que el principal usuario final de esta I+D+i es la propia sociedad, requieren de programas de financiación a largo plazo y con costes relevantes que normalmente no encuentran encaje en la prioridad política. El riesgo de no abordar estos hechos con la suficiente ambición o seriedad supone que los propios recursos están en juego, y que pueden provocarse impactos ecológicos y socioeconómicos enormes. Solo por poner un ejemplo, la actual plaga de la chinche americana del pino que ha dejado la producción de piñón de Castilla y León ha reducido hasta un 90% las producciones históricas y está abocando al cierre del tejido industrial rural asociado. En este ámbito, también conviene mencionar los efectos devastadores de los incendios forestales en otros países que son sólo un aviso de la necesidad que tenemos de innovar en nuestros modelos de prevención, predicción y lucha contra los incendios. La adaptación de los recursos genéticos y la selvicultura son a su vez elementos clave sin los cuales el futuro de nuestros bosques se ensombrece.

En el ámbito de la mitigación del cambio climático Cesefor concentra una parte importante de su apuesta estratégica de investigación en el sector de la construcción con madera, tanto en el desarrollo de nuevos productos tecnológicos, como en nuevos sistemas constructivos para nueva construcción y rehabilitación. El cambio de paradigma en el modelo constructivo y el paso del gris del hormigón (intensivo en emisiones de CO2) al verde de la madera (almacén de carbono a largo plazo) supone una de las mayores oportunidades para la región, tanto por la posibilidad de generar valor agregado, como por la creación de empleo industrial en el medio rural. En este ámbito, también la sustitución de plásticos y textiles con origen en materias primas de origen fósil, por otros productos de origen forestal suponen una enorme oportunidad. Por último, subrayar la necesidad en la investigación que permita poner en valor recursos abundantes y sin alternativa de uso actual como los encinares, rebollares, quejigares y matorrales que ocupan más del 50% de la superficie de la región.

Cabe destacar también la necesaria investigación en la conservación y mejora de la biodiversidad en la que Cesefor trabaja en una doble vertiente. Por un lado, en la gestión y restauración de los hábitats y, por otro, en la conservación de las especies. La necesidad imperiosa de incrementar nuestros niveles de biodiversidad en todos los ámbitos requiere de diseñar nuevas herramientas, modelos y procesos en la gestión forestal sin olvidar que, el enfoque territorial, incluyendo los terrenos agrícolas  donde se producen los mayores impactos, es a su vez indispensable.

Dos últimos elementos transversales completan la apuesta necesaria de I+D+i en el sector forestal: circularidad y digitalización. La única posible economía futura es la circular y los productos forestales, requieren de investigación para dotarles de esta característica que es a su vez fuente de oportunidad de nuevas actividades. De la misma manera, no se concibe un sector de futuro sin la incorporación de nuevas tecnologías y la digitalización real y completa de sus cadenas de valor. En este ámbito, Cesefor ha desarrollado una importante línea de trabajo de apoyo al sector empresarial dotándole de competitividad y eficiencia.