Cesefor participa en un estudio que relaciona las cosechas micológicas con la productividad de los bosques en el año anterior

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Cesefor ha participado en un estudio, liderado por la Universidad de Valladolid, en el que se han empleado imágenes de satélite como base para poder predecir en un futuro las cosechas micológicas. Este estudio ha descubierto que la cosecha de setas depende de la productividad de los bosques en el año previo. Los investigadores han comprobado que el modo en que se comportan los bosques en el año anterior condiciona su respuesta a las lluvias de otoño.

Este hallazgo se ha realizado gracias a la utilización de imágenes de satélite combinadas con el análisis de datos de campo. Los investigadores han trabajado con uno de los mejores registros mundiales de producción de setas, un seguimiento de 24 años de datos de los pinares de Soria, que en los últimos años son recogidos y analizados por Cesefor. El estudio es un primer paso para el desarrollo futuro de sistemas predictivos de la cosecha de setas, un aspecto clave para gestionar el turismo micológico. 

Estos y otros datos han sido recogidos en un artículo científico publicado en la revista científica Agricultural and Forest Meteorology. Como se ha mencionado, el estudio ha sido basado en un registro de datos único obtenido gracias a la financiación de la Junta de Castilla y León, y ha utilizado imágenes de satélite para conocer los factores que determinan las cosechas de setas. La investigación ha sido liderada por la Universidad de Valladolid en colaboración con la empresa föra forest technologies, la Fundación Cesefor y la Universidad Rey Juan Carlos.

Los investigadores han podido comprobar que la mayor productividad de los bosques se traduce en una mayor cosecha de setas al año siguiente, siempre y cuando llueva en otoño. “La mayoría de los hongos forestales viven asociados a las raíces de los árboles; cuanto más carbono fijan los árboles, más energía reciben los hongos”, afirma Beatriz Águeda, coautora del estudio e investigadora de föra forest technologies, empresa spin-off de la Universidad de Valladolid. Según Águeda, “esta acumulación de energía es la que determina que fructifiquen tras las lluvias del año siguiente.”

En este trabajo, los investigadores han utilizado datos de satélite para predecir la vitalidad del bosque, pero también para reconstruir la humedad del suelo. Una de sus mayores sorpresas fue comprobar que los datos de humedad generados por los satélites podían llegar a ser más precisos que los datos obtenidos en las estaciones meteorológicas de cara a estudiar la actividad de los hongos. Según José Miguel Olano, primer autor del trabajo, “los satélites nos permiten comprender procesos difíciles de percibir desde el suelo”.

Unas parcelas de seguimiento únicas en el mundo

El registro de datos que ha permitido alcanzar las conclusiones de este estudio comprende 24 años de seguimiento en 38 parcelas de bosque situadas en pinares de Soria. Desde 1995, se ha ido registrando semanalmente, durante todos los otoños, la cantidad de las distintas especies de setas que han ido creciendo en cada una de las parcelas. Estos datos han permitido relacionar la producción de setas con las condiciones climáticas de cada otoño, pero también con los datos de vitalidad de los bosques y humedad del suelo obtenidos a través de los satélites. Este visionario esfuerzo, financiado por la Consejería de Medio Ambiente de Castilla y León, ya es reconocido por la comunidad científica como una de las iniciativas de seguimiento de la producción de setas más valiosas a nivel mundial. “Que Soria mantenga uno de los mejores sistemas de seguimiento de setas a nivel mundial ha sido clave para poder encontrar estas relaciones” afirma José Miguel Altelarrea, técnico de la Fundación Cesefor y uno de los autores del trabajo. Este registro de datos, cuyo valor se acrecienta con el tiempo, “nos está permitiendo comprender cómo están respondiendo las setas al cambio climático”, afirma Altelarrea.

Un paso importante para el sector micológico

“Este es un primer paso para poder llegar a predecir las cosechas de setas”, afirman los autores. Conforme aumenta la cantidad de datos disponibles y los satélites se vuelven cada vez más precisos, “llegará un momento en que podamos saber en qué rodales están brotando los ansiados níscalos”. No es un asunto baladí. La producción de setas silvestres se está convirtiendo en un motor para el mundo rural. Las setas atraen a muchos turistas que dinamizan la hostelería, generando una importante actividad económica que, además, tiene lugar fuera de la temporada de verano, por lo que ayudan a desestacionalizar la actividad turística. Conocer la producción de setas es importante para poder gestionar esta demanda.

Referencia del artículo: José Miguel Olano, Raquel Martínez-Rodrigo, José Miguel Altelarrea, Teresa Ágreda, Marina Fernández-Toirán, Ana I. García-Cervigón, Francisco Rodríguez-Puerta, Beatriz Águeda (2020) Primary productivity and climate control mushroom yields in Mediterranean pine forests. Agricultural and Forest Meteorology 288-289: 108015.